¿Qué ocurre con los juicios de faltas iniciados antes de 1 de junio de 2015?

     Como es de sobras conocido, tras la reforma operada por la LO 1/2015, de 30 de marzo, las faltas han desaparecido de nuestro ordenamiento jurídico, habiéndose producido en la mayoría de los casos su transformación en delitos leves y en algunos casos su despenalización.

     Esta reforma, como todas, plantea problemas de derecho transitorio que se resuelven acudiendo a la Disposición Transitoria Cuarta de la LO 1/2015, que establece lo siguiente:

     “1. La tramitación de los procesos por falta iniciados antes de la entrada en vigor de esta Ley, por hechos que resultan tipificados como delitos leves, continuará sustanciándose conforme al procedimiento previsto para el juicio de faltas en el Libro VI de la vigente Ley de Enjuiciamiento Criminal.

     2. La tramitación de los procesos por falta iniciados antes de la entrada en vigor de esta Ley por hechos que resultan por ella despenalizados o sometidos al régimen de denuncia previa, y que lleven aparejada una posible responsabilidad civil, continuarán hasta su normal terminación, salvo que el legitimado para ello manifestare expresamente no querer ejercitar las acciones civiles que le asistan, en cuyo caso se procederá al archivo de lo actuado, con el visto del Ministerio Fiscal.

     Si continuare la tramitación, el juez limitará el contenido del fallo al pronunciamiento sobre responsabilidades civiles y costas, ordenando la ejecución conforme a lo dispuesto en la Ley de Enjuiciamiento Criminal”.

     De acuerdo con el citado artículo se plantean tres escenarios diferentes.

     1º.- Faltas que quedan despenalizadas, como por ejemplo la de homicidio y lesiones por imprudencia leve, pero que llevan aparejada una posible responsabilidad civil, continuarán su tramitación hasta su normal terminación, limitándose en contenido del fallo al pronunciamiento sobre responsabilidad civil o costas, y ello claro salvo renuncia expresa de la acción civil, en cuyo caso se procederá al archivo de lo actuado.

     2º.- Faltas que se transforman en delitos leves, como por ejemplo la de daños del artículo 625 o la de falta de respeto y consideración debida del artículo 634 (hoy recogidas respectivamente en los artículos 263 y 556).

     En este caso hay que acudir a la penalidad concreta de los delitos leves, y dado que éstos elevan las penas previstas para las faltas, las penas que deben imponerse a los condenados por dichas conductas son las de las faltas (ex artículo 2 CP).

     3º.- Faltas que se transforman en delitos leves pero que requieren denuncia previa, como las faltas de lesiones leves y los malos tratos del artículo 671.2 y 2, hoy integradas en el 147.2 y 3. Estas conductas quedan sometidas al mismo régimen que las despenalizadas, es decir, que se continuará su tramitación limitándose el contenido del fallo al pronunciamiento sobre responsabilidad civil o costas, salvo renuncia de la acción civil.

     Resulta interesante en esta materia la consulta de la Circular 1/2015 sobre pautas para el ejercicio de la acción penal en relación con los delitos leves tras la reforma penal operada por la LO 1/2015